Las reglas de la poesía -de la verdadera poesía- son diversas y complejas. Por lo tanto, esto no pretende serlo. Es prosa. Pero es "prosa lírica". Dice lo que siento. No narra eventos. Es lo que es. No hubo en ella intento alguno de censura, de hilación, o de coherencia, siquiera. A lo largo del texto -y sobre todo al final- hay también una colección de citas que en el momento me parecieron relevantes. Agradezco al lector no ver en la obra más que lo que hay: un autor; lo que es más, un ser humano.
La música le habla al corazón, como pocas cosas en este mundo.
Viendo las estrellas, me pregunto... si he hecho lo correcto.
¿He aprovechado mi tiempo? ¿He vivido conforme a lo que creo?
¿Para dónde debo, debí, haber dirigido los ojos cuando toda esperanza muere?
¿Cómo se llora? ¿Cómo se ríe? ¿Cómo se abraza?
¿Qué se hace para no quedarse solo?
¿Qué o quién es digno de esperanza?
¡Lo que hay por hacer, la impotencia!
¡La certeza de ese absoluto que es el error!
¡Lo difícil de la objetividad, lo duro de la competencia!
No se pueden terminar todas las tareas a tiempo, no se ha terminado de descubrir el sentido o la misión. Sólo... sólo se está. Y ya. Y eso debería de bastar... ¿no?
"That's what life is. A series of rooms. And who we're stuck with in those rooms, adds up to what our lives are". - Dr. House, temp. 3 cap. 12
...Pero el corazón oye la música, y no se conforma, y grita, y se revela, y llora.
"Nos hiciste, Señor, para tí, e inquieto está nuestro corazón hasta que descansa en tí." -S. Agustín
Pero, ¿quién es mi señor? ¿Quién es mi descanso?
¡Quiero descansar! Pero no puedo. Mis manos están hundidas en el barro, sosteniendo el pico, fundidas en la piedra... El trabajo es mucho, largo, arduo, y cansado.
No es infructífero. Pero tampoco es suficiente.
El trabajo no es una estrella ni un sol.
No parece ser algo con lo que se pueda prender una antorcha, no lleva luz a los ojos, no lleva sonrisas.
Se termina la música. Se van las estrellas. Maldito esmog...
La vida sigue. Mañana, hay que despertarse. La pequeñez es inmensa. Condenados a soñar en grande, en enorme, y a estar limitados a dos manos. Condenados a imaginar robots y gigantes, cuando con mucha suerte, a lo más tendremos un coche compacto.
"Born but to die, and reas'ning but to err" -Essay on Man, Alexander Pope.
¿Cuál es la salida? ¿El arte, el frenesí, la locura? ¿El continuo movimiento sin sentido?
¿Quién me puede responder con música, con poesía, con palabras que yo entienda?
¿Quién puede impresionar en mí de tal modo el sentido de las cosas, que basten simplemente las cosas como son y porque son?
"Te doy gracias, Señor del Cielo y de la Tierra, porque habéis revelado los misterios del Reino a la gente sencilla" -Mt 11, 25
¿Y los no sencillos? ¿Cuál, Padre, es nuestra heredad, si hay tal?
¿Podemos sufrir? O mejor dicho: ¿Podemos no sufrir?
¿Hay motivos lícitos y razones suficientes para el llanto, o más bien es que se necesita una razón para caer al suelo de rodillas y llorar de amarga tristeza hasta que la sangre fluya? ¿Y los gritos? ¿Falta acaso razón para los gritos? ¿No deberían de estar nuestras bocas abiertas, clamando al cielo, hasta que el corazón se nos salga por la garganta? ¿No deberíamos llorar hasta que duela, porque duele, porque hay razones, o simplemente porque no las hay? Alce la mano el que no sepa que vivir duele, y que comparta su secreto. Quiero pedir disculpas. Viva la grandeza de pedir disculpas. Viva la grandeza del corazón magnánimo. No se diga más.
"Ignorance is bliss." -Anon.
Prendo una vela en nombre de la Soledad. tan solo una, porque está sola. Y prendo otra en nombre de la Tristeza. Ya no estará sola. Prendo una tercera en nombre de la música, de la estrella, de las sonrisas, de los Señores y sus Reinos, de la gente sencilla, del trabajo, de la grandeza de pedir disculpas, de las lágrimas, y de los gritos cuando se tiene la fortuna de tener con quién compartirlos. Y luego... Luego me ataca la desesperación, y de un soplido fuerte desgarro en un instante las llamas. Las dos primeras mueren... y la tercera centellea antes de desaparecer. Sólo la tercera mecha siguió humeando. Y así, fugaz como la vida humana, se extinguieron las tres velas. Cada quién sabrá si fijarse en que se apagaron, o en que la tercera sigue humeando. Yo no sé qué hacer... así que ya me voy a dormir, con la esperanza de despertarme mañana, o la de no volverme a despertar.
"La masa de los hombres lleva una vida de desesperación silenciosa." -Henry David Thoreau.
"I loathe the expression 'What makes him tick.' It is the American mind, looking for simple and singular solution, that uses the foolish expression. A person not only ticks, he also chimes and strikes the hour, falls and breaks and has to be put together again, and sometimes stops like an electric clock in a thunderstorm."
-James Thurber.
"Think until it hurts."
-Roy Thompson.
"Participamos en una tragedia; las comedias, sólo las vemos."
-Aldous Huxley.
"Anyway: I'm not blessed or merciful. I'm just me. I've got a job to do and I do it. Listen: even as we're talking, I'm there for old and young, innocent and guilty, those who die together and those who die alone. I'm in cars and boats and planes, in hospitals and forests and abattoirs. For some folks death is a release and for others death is an abomination, a terrible thing. But in the end, I'm there for all of them." - Neil Gaiman.
"Commandment Number One of any truly civilized society is this: Let people be different." -David Grayson.
"We dance round in a ring and suppose, / But the Secret sits in the middle and knows." - Robert Frost.
"My deeply held belief is that if a god of anything like the traditional sort exists, our curiosity and intelligence is provided by such a God. We would be unappreciative of that gift ... if we suppressed our passion to explore the universe and ourselves." -Carl Sagan.
"I do not suppose that a Man loses his time if he is not engaged in public affairs, or in an illustrious Course of Action. On the contrary, I believe our hours may very often be more profitably laid out in such transactions that make no figure in the world, than in such as are apt to draw upon them the attention of Mankind. One may become wiser and better by several methods of employing one's self in Secrecy and Silence, and do what is laudable without noise or ostentation." -Joseph Addisson.
"So, if this were indeed my Final Hour, these would be my words to you. I would not claim to pass on any secret of life, for there is none, or any wisdom except the passionate plea of caring ... Try to feel, in your heart's core, the reality of others. This is the most painful thing in the world, probably, and the most necessary. In times of personal adversity, know that you are not alone. Know that although in the eternal scheme of things you are small, you are also unique and irreplaceable, as are all of your fellow humans everywhere in the world. Know that your commitment is above all to life itself." -Margaret Laurence
Si este texto mueve a la reflexión sentida, si causa llanto, si apasiona... quiere decir que trascendió su función. En realidad, es simplemente un capricho, pero ojalá le sirva a alguien como me sirvió a mí escribirlo, y si no, pues que al menos les guste.
14 May 2007
20 April 2007
Una Frasecilla:
Manuel Herrera y Lasso, gran constitucionalista mexicano, profesor de la Escuela Libre de Derecho, y, en su calidad de alumno de Rabasa (p.) y maestro de Felipe Tena, enlace entre las dos generaciones de constitucionalistas mexicanos que aún hoy son la referencia obligada, decía: "Ser, pero no aparentar; servir, pero no brillar; la vida no es parodia, sino drama intenso". Pocas cosas más fuertes he oído en mi vida; me impresiona sobre todo porque combina una ética muy estática y universalizable con un existencialismo terrible sin caer en el conflicto. Quiero lograr eso. Quiero ser así, y ser felíz siendo así. Pero no sé cómo...
A ustedes, ¿hay alguna frase que los haya impresionado así?
A ustedes, ¿hay alguna frase que los haya impresionado así?
15 April 2007
La Paz de Grrothär
El blog de Marius me ha dado la idea de llevar mi propia historia en el blog. A ver qué tal...
Grrothär cerró los puños, enseñando los dientes y frunciendo todo el rostro en gesto de ira; los ojos le ardían de las lágrimas contenidas, todo su cuerpo, más que temblar, vibraba en sintonía con su rabia; su estómago era una roca, y las venas de sus potentes brazos parecían saltar, delineando relámpagos verdes que sólo acentuaban más sus potentes músculos. De súbito, como brotan las aguas abrir de un golpe la tierra, como hierve la sangre al calor de la pasión, liquido vital emanó de sus poros, y formó esferas rojas de energía en los puños del temible Rey de los Hombres-León.
SSill, el Frío, tomó posición defensiva, su bastón alzado con la mano izquierda en diagonal sobre su cabeza, y su puño derecho pegado a su costillar, listo para contraatacar.
Pero Grrothär fue más rápido: Alzando los dos brazos sobre su cabeza, dio un ágil salto, dejando caer sus brazos precisamente sobre el bastón. La energía roja rodeó el báculo de hielo, que estalló en añicos con la fuerza del impacto. Al verse desarmado, el estupefacto SSill retrocedió unos cuantos pasos.
-¡¡¡GRRRROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAARRRRR!!!- rugió Grrothär sacudiendo su melena, -¡Nadie ataca a mis generales en tiempo de paz, y menos cuando teníamos un pacto de mutua defensa!-
-Grro... thär... hablemos... tengo prue- El Rey de Hielo seguía retrocediendo mientras hablaba.
-¡¡NADA!! ¡¡El Reino de Jul'kar es mi Manada!! Nadie, NADIE, que ataque la manada sale sin enfrentarse al león alfa- dijo; y luego, golpeándose el pecho varias veces con tal fuerza que sus propias garras le sacaban sangre: -¡¡¡¡¡YO SOY GRROTHÄR!!!!-
Ssill comprendió la inutilidad de la huida, así que dijo con voz solemne: -Pactemos nuevos términos para nuestro pacto. Pero no puedo tolerar que tus generales anden por mi tierra...-
-¡¡¡ÉSTA es la Nueva Paz de nuestros pueblos!!! ¡Tú ya no tienes báculo, y no guías porque no le basta a tu pueblo la fuerza de tu brazo! Yo, en cambio, guío mientras haya en mí garras, colmillos, y vida. ¡La Paz de Grrothär será la Fuerza! Ve y dile a tu gente, que Grrothär te ha dejado sin báculo. Ve y diles que Grrothär manda que haya paz. ¡Ve, y diles que no sólo la deshonra, sino la muerte, espera a quien pretenda tomar por sorpresa a la Manada!-
SSill asintió, y dijo al gigante: -Acepto. Hagámoslo solemne.- Ambos estrecharon manos, Grrothär secretamente sorprendido de que la fuerza de su agarre no redujese a astillas la palma de su contraparte.
Sin más, Ssill dio la media vuelta y se fue.
Oro'ir, el Sombrío, caminó detrás del león, y aplaudió sus negras manos lentamente, una... dos... tres veces. -Bien hecho, Grrothär. ¿Estás consciente de que has encendido entre Jul'kar, la Jungla e Ílosan, la Tundra, un Odio? "Los Odios sólo pueden desahogarse por guerra", tal es nuestra Ley.-
-¡Pero hemos pactado la Paz, Rey de las Sombras! ¡¡La palabra de Grrothär es sagrada!!-
-Precisamente mi punto. También lo era el Báculo de Ílosan. Y tú ya has dicho que defenderás a uno solo de tus hombres como si todo tu reino fuera invadido. Los Odios se alimentarán bien este año. Comerán carne de la Jungla.- Oro'ir pareció disolverse en el aire, y desapareció.
Consciente de su terrible error, Grrothär cayó de rodillas en el piso. Sintió las lágrimas en sus ojos, y exclamó:
-¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRGHHHH!!!!!-
Grrothär cerró los puños, enseñando los dientes y frunciendo todo el rostro en gesto de ira; los ojos le ardían de las lágrimas contenidas, todo su cuerpo, más que temblar, vibraba en sintonía con su rabia; su estómago era una roca, y las venas de sus potentes brazos parecían saltar, delineando relámpagos verdes que sólo acentuaban más sus potentes músculos. De súbito, como brotan las aguas abrir de un golpe la tierra, como hierve la sangre al calor de la pasión, liquido vital emanó de sus poros, y formó esferas rojas de energía en los puños del temible Rey de los Hombres-León.
SSill, el Frío, tomó posición defensiva, su bastón alzado con la mano izquierda en diagonal sobre su cabeza, y su puño derecho pegado a su costillar, listo para contraatacar.
Pero Grrothär fue más rápido: Alzando los dos brazos sobre su cabeza, dio un ágil salto, dejando caer sus brazos precisamente sobre el bastón. La energía roja rodeó el báculo de hielo, que estalló en añicos con la fuerza del impacto. Al verse desarmado, el estupefacto SSill retrocedió unos cuantos pasos.
-¡¡¡GRRRROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAARRRRR!!!- rugió Grrothär sacudiendo su melena, -¡Nadie ataca a mis generales en tiempo de paz, y menos cuando teníamos un pacto de mutua defensa!-
-Grro... thär... hablemos... tengo prue- El Rey de Hielo seguía retrocediendo mientras hablaba.
-¡¡NADA!! ¡¡El Reino de Jul'kar es mi Manada!! Nadie, NADIE, que ataque la manada sale sin enfrentarse al león alfa- dijo; y luego, golpeándose el pecho varias veces con tal fuerza que sus propias garras le sacaban sangre: -¡¡¡¡¡YO SOY GRROTHÄR!!!!-
Ssill comprendió la inutilidad de la huida, así que dijo con voz solemne: -Pactemos nuevos términos para nuestro pacto. Pero no puedo tolerar que tus generales anden por mi tierra...-
-¡¡¡ÉSTA es la Nueva Paz de nuestros pueblos!!! ¡Tú ya no tienes báculo, y no guías porque no le basta a tu pueblo la fuerza de tu brazo! Yo, en cambio, guío mientras haya en mí garras, colmillos, y vida. ¡La Paz de Grrothär será la Fuerza! Ve y dile a tu gente, que Grrothär te ha dejado sin báculo. Ve y diles que Grrothär manda que haya paz. ¡Ve, y diles que no sólo la deshonra, sino la muerte, espera a quien pretenda tomar por sorpresa a la Manada!-
SSill asintió, y dijo al gigante: -Acepto. Hagámoslo solemne.- Ambos estrecharon manos, Grrothär secretamente sorprendido de que la fuerza de su agarre no redujese a astillas la palma de su contraparte.
Sin más, Ssill dio la media vuelta y se fue.
Oro'ir, el Sombrío, caminó detrás del león, y aplaudió sus negras manos lentamente, una... dos... tres veces. -Bien hecho, Grrothär. ¿Estás consciente de que has encendido entre Jul'kar, la Jungla e Ílosan, la Tundra, un Odio? "Los Odios sólo pueden desahogarse por guerra", tal es nuestra Ley.-
-¡Pero hemos pactado la Paz, Rey de las Sombras! ¡¡La palabra de Grrothär es sagrada!!-
-Precisamente mi punto. También lo era el Báculo de Ílosan. Y tú ya has dicho que defenderás a uno solo de tus hombres como si todo tu reino fuera invadido. Los Odios se alimentarán bien este año. Comerán carne de la Jungla.- Oro'ir pareció disolverse en el aire, y desapareció.
Consciente de su terrible error, Grrothär cayó de rodillas en el piso. Sintió las lágrimas en sus ojos, y exclamó:
-¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRGHHHH!!!!!-
06 January 2007
Tragedia y Vida (ó Tragedia: Literatura y Vida)
Los temas tratados en la tragedia son amplios y variados; sin embargo, hay una característica dominante en el género, cualidad que el género hereda desde su orígen griego, en el que el Hado (Destino)[Curioso, el personaje del Hado; originalmente, se trataba en realidad de las Tres Grayas, que en Latín se llamaron Fatas; de ahí el nombre. Un malentendido, probablemente por parte de los primeros cristianos de Europa, llevó a que a ciertos personajes a los que se les atribuían poderes mágicos se les llamara fatas también; tal es el caso de Fata Morgana (Morgaine LeFay, hermana y enemiga de Arturo). A esos personajes se les llamó "fatas", de ahí "hadas"; y luego, la idea de una mujer seductora y poderosa se transforma en un pequeño ser femenino y volador, que primero sigue siendo la cruel tentación, luego se convierte en un ser misterioso que actúa por sus propios motivos, vanos pero insondables, y luego, tristemente, se degenera en la patrona de los niños que hace milagros generosos. Nótese cómo se mantiene la feminidad del ser como figura literaria desde sus orígenes y a lo largo de todos los cambios que sobreviene; a reserva de una mejor explicación, supongo que el hombre siempre ha atribuído a la mujer cualidades mágicas, esotéricas, y misteriosas.]
El Fato, pues, el más terrible y silencioso de los dioses griegos, ese que no figura en el Panteón, pero contra el que hasta los demás dioses vociferan impotentes, lo domina todo; si él ha elegido la fatalidad para los personajes, así será hasta el día que dejen de existir, y aún más allá. El sentimiento y el humor dominante en la tragedia es el de frustración, de impotencia. El escape es imposible. A cada vuelta, aparecen falsas luces que el autor con habilidad hace parecer como presión angustiosa, en vez de como esperanza relajante, sólo para que al final, los personajes se encuentren -por haberla seguido- en un predicamento peor.
En la tragedia, no hay esperanza. Haciendo gala de licencias y recuros literarios inteligentemente, un autor puede destruír lo único que dura más que el alma misma: La Esperanza. Pareciera que después que salió el rayo de la caja de Pandora, éste finalmente no pudo acabar con las tinieblas, sino que fue destruído, y la experiencia de la oscuridad, a los ojos de los hombres, fue peor aún, pues sí habían visto esa primera y última luz.
¿Es posible sentir esa tragedia en la vida? ¿Es sólo la imaginación del autor, o será que se escribe así porque es posible para el hombre experimentar ese sentimiento de total desesperanza?
No me ocuparé de la luz, a esa ya le hemos dedicado posts; hoy, observo cómo las tinieblas sofocan a la luna -ínfima, menguante, inalcanzable- y se ciernen sobre nuestras cabezas con un silencioso pero inexorable llanto: ¡Fatalidad! (Nótese de nuevo el orígen de la palabra: FATA...)
Entonces, viene el otro elemento de la tragedia: El que en los griegos es el soliloquio y el diálogo entre el protagonista y los coros: La Angustia.
Ese sentimiento devorador, ese dragón que nos ataca con sus garras, que juega con nosotros en vez de matarnos de un sólo golpe, no es, en la tragedia, la presión que determina a los personajes a elegir lo más correcto en un sentido existencialista; no nos lleva a sentirnos vivos, como dicen algunos que sí lo hace en la vida real, sino que, por el contrario, acerca a los personajes a aquello que -a lo largo de toda la obra- se presiente que ya ha sido decidido para ellos. El dragón los carga, y los devuelve a su nido de donde escaparon, para someterlos a los más penosos y estériles trabajos, y matarlos dolorosamente al final.
El llanto en la tragedia no es búsqueda de comunicatividad, ni es catársis. Cuando un personaje llora en una tragedia, llora sobre el cuerpo del ser amado, llora sobre la inexpresiva roca, o peor aún, llora junto a seres que por más que lo abracen, no lo entienden.
En efecto, la tragedia está dominada por una atmósfera de soledad absoluta: El personaje lleva una carga tal, que aún en la más grande de las orbes, o frente al mayor de los sabios, no encontrará persona alguna que lo entienda o soporte su fardo.
Si una tragedia tiene final "felíz", (pensemos en Edipo en Colonos o en Eugenie Grandet), no se trata de la realización del personaje. No se cumplen sus sueños, sino que éste aprende a conformarse. La realidad, la avasallante e inescapable realidad, deja de ser dolorosa, no porque desaparezcan o cicatricen las heridas, sino porque, en una actitud de sumisión (que en la vida real sería patética, pero que en la literatura se eleva hasta ser un sublime placer), el personaje parece aceptar su situación y conformarse.
Y es aquí donde respondemos a la pregunta nuclear de si en efecto existen o no estas tragedias en la vida:
Hemos mencionado, aunque muy someramente, la razón de ser de la inexistencia de la tragedia en la vida real.
Si la angustia existe, es para que ponderemos -no sólo desde la mente, sino desde el sentimiento- los resultados e impactos de nuestras decisiones. La razón de ser de la angustia y de la frustración es, precisamente, que hay esperanza; que a ella estamos llamados, como individuos y como género. Cuando no hay esperanza visible, cuando se cierne sobre nosotros el Oscuro Manto, es cuando la inteligencia y la voluntad, juntas, se convierten en el arma que razga el Velo, y nos permite ver la Luz. En segundo lugar, está el monotematismo de la tragedia: Una vez que hemos terminado de leerla, comprendemos que uno sólo era y debía ser el fín del personaje. La tragedia contradice una realidad que, aunque es completamente humana y cotidiana, no pierde por ello su peso: La Libertad, que en la tragedia no existe.
Frente a las circunstancias externas que parecen arremolinarse, cual súbita e inesperada tormenta, en su contra, el hombre puede luchar. O, puede voltear a su alrededor y buscar otros recursos, otros medios, otros tiempos, otros espacios, para realizar una meta que no es llamado del Destino, sino elección personalísima.
La tragedia, dominada por el sentimiento de futilidad en la lucha, de perpetua derrota, no puede ser más falsa. Como con las mujeres vanas, la belleza de la tragedia no basta para convertirla en Verdad. Al final, lo importante en la vida del hombre no es su victoria, sino su lucha: Cuando ya ganamos, corremos en busca de otra quimera.
E insisto, si permanecemos en la lucha, es porque esperamos más allá de lo esperable: Esperamos milagros, esperamos caridad, esperamos que Dios, que la gente, que el mundo, haga por nuestra situación desesperada lo debido y más. Y cuando las circunstancias "nos fallan", volteamos a buscar otra esperanza. Los tragedistas usan esto como recurso y como engaño para atrapar al lector, pero el hombre no se engaña, sino que busca.
Respecto de la luz, me atrevo a decir que, mientras estamos vivos, nos satisface más el perseguir la luz que la luz misma; y que si la encontramos en vida, morimos por mantenerla. Por eso esperamos.
Por último, el llanto en la tragedia es falso también. Cuando el hombre no encuentra entre sus medios con el arma que razgue el Velo, el hombre voltea a los demás, a los Cielos, a los suyos, o a donde sienta que le escuchan. El compartir la experiencia del dolor, además de darle a la inteligencia elementos objetivos para resolver un problema, provoca en las personas -a la larga- un sentimiento de cierta satisfacción o alivio; uno de los sentimientos más esperanzadores, precisamente, que pueden existir: "NO ESTOY SOLO." Es por eso que lloramos: porque hasta llorando, esperamos.
En síntesis, la esperanza es lo último que muere, pero en la literatura existe un género llamado "tragedia", que se vale de la convención mimética y la aniquila para producir una obra de arte, sumamente bella por el grado de sentimiento que logra a través de la sensación de angustia, fatalidad, y desesperanza dominantes. La tragedia bien lograda no parece imposible e inverosímil: Nos presenta sentimientos tales, que toma al lector desprevenido, antes de que podamos cuestionar la posibilidad de tántos siniestros portentos.
Dicho ésto, cabe destacar que existen -excepcionalmente- quienes eligen no esperar, o no esperar con inteligencia, y al hacerlo crean con sus vidas su propia tragedia. El camino de la desesperanza no conduce a la luz. Por eso -y por concordancia con mi post de año nuevo-, por eso elegimos soñar. Morfeo nos presentará esperanzas, anhelos, y luces nuevas, que usaremos para perseguir. La vida es un largo juego de atrapar luciérnagas, que se termina cuando encontramos una estrella.
El Fato, pues, el más terrible y silencioso de los dioses griegos, ese que no figura en el Panteón, pero contra el que hasta los demás dioses vociferan impotentes, lo domina todo; si él ha elegido la fatalidad para los personajes, así será hasta el día que dejen de existir, y aún más allá. El sentimiento y el humor dominante en la tragedia es el de frustración, de impotencia. El escape es imposible. A cada vuelta, aparecen falsas luces que el autor con habilidad hace parecer como presión angustiosa, en vez de como esperanza relajante, sólo para que al final, los personajes se encuentren -por haberla seguido- en un predicamento peor.
En la tragedia, no hay esperanza. Haciendo gala de licencias y recuros literarios inteligentemente, un autor puede destruír lo único que dura más que el alma misma: La Esperanza. Pareciera que después que salió el rayo de la caja de Pandora, éste finalmente no pudo acabar con las tinieblas, sino que fue destruído, y la experiencia de la oscuridad, a los ojos de los hombres, fue peor aún, pues sí habían visto esa primera y última luz.
¿Es posible sentir esa tragedia en la vida? ¿Es sólo la imaginación del autor, o será que se escribe así porque es posible para el hombre experimentar ese sentimiento de total desesperanza?
No me ocuparé de la luz, a esa ya le hemos dedicado posts; hoy, observo cómo las tinieblas sofocan a la luna -ínfima, menguante, inalcanzable- y se ciernen sobre nuestras cabezas con un silencioso pero inexorable llanto: ¡Fatalidad! (Nótese de nuevo el orígen de la palabra: FATA...)
Entonces, viene el otro elemento de la tragedia: El que en los griegos es el soliloquio y el diálogo entre el protagonista y los coros: La Angustia.
Ese sentimiento devorador, ese dragón que nos ataca con sus garras, que juega con nosotros en vez de matarnos de un sólo golpe, no es, en la tragedia, la presión que determina a los personajes a elegir lo más correcto en un sentido existencialista; no nos lleva a sentirnos vivos, como dicen algunos que sí lo hace en la vida real, sino que, por el contrario, acerca a los personajes a aquello que -a lo largo de toda la obra- se presiente que ya ha sido decidido para ellos. El dragón los carga, y los devuelve a su nido de donde escaparon, para someterlos a los más penosos y estériles trabajos, y matarlos dolorosamente al final.
El llanto en la tragedia no es búsqueda de comunicatividad, ni es catársis. Cuando un personaje llora en una tragedia, llora sobre el cuerpo del ser amado, llora sobre la inexpresiva roca, o peor aún, llora junto a seres que por más que lo abracen, no lo entienden.
En efecto, la tragedia está dominada por una atmósfera de soledad absoluta: El personaje lleva una carga tal, que aún en la más grande de las orbes, o frente al mayor de los sabios, no encontrará persona alguna que lo entienda o soporte su fardo.
Si una tragedia tiene final "felíz", (pensemos en Edipo en Colonos o en Eugenie Grandet), no se trata de la realización del personaje. No se cumplen sus sueños, sino que éste aprende a conformarse. La realidad, la avasallante e inescapable realidad, deja de ser dolorosa, no porque desaparezcan o cicatricen las heridas, sino porque, en una actitud de sumisión (que en la vida real sería patética, pero que en la literatura se eleva hasta ser un sublime placer), el personaje parece aceptar su situación y conformarse.
Y es aquí donde respondemos a la pregunta nuclear de si en efecto existen o no estas tragedias en la vida:
Hemos mencionado, aunque muy someramente, la razón de ser de la inexistencia de la tragedia en la vida real.
Si la angustia existe, es para que ponderemos -no sólo desde la mente, sino desde el sentimiento- los resultados e impactos de nuestras decisiones. La razón de ser de la angustia y de la frustración es, precisamente, que hay esperanza; que a ella estamos llamados, como individuos y como género. Cuando no hay esperanza visible, cuando se cierne sobre nosotros el Oscuro Manto, es cuando la inteligencia y la voluntad, juntas, se convierten en el arma que razga el Velo, y nos permite ver la Luz. En segundo lugar, está el monotematismo de la tragedia: Una vez que hemos terminado de leerla, comprendemos que uno sólo era y debía ser el fín del personaje. La tragedia contradice una realidad que, aunque es completamente humana y cotidiana, no pierde por ello su peso: La Libertad, que en la tragedia no existe.
Frente a las circunstancias externas que parecen arremolinarse, cual súbita e inesperada tormenta, en su contra, el hombre puede luchar. O, puede voltear a su alrededor y buscar otros recursos, otros medios, otros tiempos, otros espacios, para realizar una meta que no es llamado del Destino, sino elección personalísima.
La tragedia, dominada por el sentimiento de futilidad en la lucha, de perpetua derrota, no puede ser más falsa. Como con las mujeres vanas, la belleza de la tragedia no basta para convertirla en Verdad. Al final, lo importante en la vida del hombre no es su victoria, sino su lucha: Cuando ya ganamos, corremos en busca de otra quimera.
E insisto, si permanecemos en la lucha, es porque esperamos más allá de lo esperable: Esperamos milagros, esperamos caridad, esperamos que Dios, que la gente, que el mundo, haga por nuestra situación desesperada lo debido y más. Y cuando las circunstancias "nos fallan", volteamos a buscar otra esperanza. Los tragedistas usan esto como recurso y como engaño para atrapar al lector, pero el hombre no se engaña, sino que busca.
Respecto de la luz, me atrevo a decir que, mientras estamos vivos, nos satisface más el perseguir la luz que la luz misma; y que si la encontramos en vida, morimos por mantenerla. Por eso esperamos.
Por último, el llanto en la tragedia es falso también. Cuando el hombre no encuentra entre sus medios con el arma que razgue el Velo, el hombre voltea a los demás, a los Cielos, a los suyos, o a donde sienta que le escuchan. El compartir la experiencia del dolor, además de darle a la inteligencia elementos objetivos para resolver un problema, provoca en las personas -a la larga- un sentimiento de cierta satisfacción o alivio; uno de los sentimientos más esperanzadores, precisamente, que pueden existir: "NO ESTOY SOLO." Es por eso que lloramos: porque hasta llorando, esperamos.
En síntesis, la esperanza es lo último que muere, pero en la literatura existe un género llamado "tragedia", que se vale de la convención mimética y la aniquila para producir una obra de arte, sumamente bella por el grado de sentimiento que logra a través de la sensación de angustia, fatalidad, y desesperanza dominantes. La tragedia bien lograda no parece imposible e inverosímil: Nos presenta sentimientos tales, que toma al lector desprevenido, antes de que podamos cuestionar la posibilidad de tántos siniestros portentos.
Dicho ésto, cabe destacar que existen -excepcionalmente- quienes eligen no esperar, o no esperar con inteligencia, y al hacerlo crean con sus vidas su propia tragedia. El camino de la desesperanza no conduce a la luz. Por eso -y por concordancia con mi post de año nuevo-, por eso elegimos soñar. Morfeo nos presentará esperanzas, anhelos, y luces nuevas, que usaremos para perseguir. La vida es un largo juego de atrapar luciérnagas, que se termina cuando encontramos una estrella.
03 January 2007
Dream on if You Dare
Ese es el consejo de Hansi (Kurch):
"Sueña si te atreves."
Porque el que sueña, persevera. Y el que persevera, alcanza. Sólo al que de hecho está en la arena le dan la gloria de ganar los combates; el que se contenta con ser expectador sin haberse ganado ese derecho con su sangre, se quedará en la tribuna. Ese es un camino que no llena.
En este nuevo año, lleno, una vez más, de las mismas ridículas "metas" y "propósitos" estériles, yo me hago uno solo: "soñar".
"Sueña si te atreves."
Porque el que sueña, persevera. Y el que persevera, alcanza. Sólo al que de hecho está en la arena le dan la gloria de ganar los combates; el que se contenta con ser expectador sin haberse ganado ese derecho con su sangre, se quedará en la tribuna. Ese es un camino que no llena.
En este nuevo año, lleno, una vez más, de las mismas ridículas "metas" y "propósitos" estériles, yo me hago uno solo: "soñar".
14 December 2006
RANT: Therapy?
Therapy? Friends? Family? Achievements?
Meh, I prefer the TV.
At least, you decide the time and place without fighting to get an appointment, you get to hear whatever you like, and you can always tell it to shut up at the push of a button.
Now, some people will say that's unhealthy, unproductive, unsomething, unanything, or simply, un. Well, screw them! Who are they, anyway? Are they the ones making millions out of stupid remarks by nonexistant characters seen by thousands upon thousands of people accross the globe? No! They're nobodys! I bet they don't even use their cars 'cuz of the ozone layer. And I bet they heard about that on TV.
You know what? Next time I get another of those bookie freaks calling it the "idiot box", I'll just toss my artificially cheesy nachos right at his head! BAM!
But wait! that's a terrible waste of perfectly good nachos! That means I don't get my everyday ISDA requirement of Cholesterol! I guess I'll just burp into their faces then. A little coke-fizz to knock'em back to their senses.
I mean, think about it: You don't have to go anywhere else, you can just sit at home! Who needs a friend when you've got FRIENDS? In plural? (And, just between us, aren't Jennifer Aniston and Lisa Kudrow much better than the real thing?) Who needs a pshrink when you've got HUFF? A lawyer, when you can actually sit in your living room and get some JUSTICE? Or better yet, HEROES? And when everything else is not your type, or you get one of those rare, symptomatic, alarming "outdoor" craves, you can always get LOST.
Just be sure to put your TV in a room close to the bathroom (heck, why not in the bathroom itself?), and keep the coffee maker and the microwave on and loaded.
Meh, I prefer the TV.
At least, you decide the time and place without fighting to get an appointment, you get to hear whatever you like, and you can always tell it to shut up at the push of a button.
Now, some people will say that's unhealthy, unproductive, unsomething, unanything, or simply, un. Well, screw them! Who are they, anyway? Are they the ones making millions out of stupid remarks by nonexistant characters seen by thousands upon thousands of people accross the globe? No! They're nobodys! I bet they don't even use their cars 'cuz of the ozone layer. And I bet they heard about that on TV.
You know what? Next time I get another of those bookie freaks calling it the "idiot box", I'll just toss my artificially cheesy nachos right at his head! BAM!
But wait! that's a terrible waste of perfectly good nachos! That means I don't get my everyday ISDA requirement of Cholesterol! I guess I'll just burp into their faces then. A little coke-fizz to knock'em back to their senses.
I mean, think about it: You don't have to go anywhere else, you can just sit at home! Who needs a friend when you've got FRIENDS? In plural? (And, just between us, aren't Jennifer Aniston and Lisa Kudrow much better than the real thing?) Who needs a pshrink when you've got HUFF? A lawyer, when you can actually sit in your living room and get some JUSTICE? Or better yet, HEROES? And when everything else is not your type, or you get one of those rare, symptomatic, alarming "outdoor" craves, you can always get LOST.
Just be sure to put your TV in a room close to the bathroom (heck, why not in the bathroom itself?), and keep the coffee maker and the microwave on and loaded.
06 November 2006
OTRA PINCHE VEZ de discusiones religiosas carajo!!
Ahora sí, es el colmo.
Una maestra se atrevió a hacer su "meta personal" de mi conversión, comprometiendo, además, en el momento, a otra maestra que no estaba de acuerdo pero se encontraba ahí. (La segunda después me tuvo que llamar aparte a hacerme la aclaración.)
Me encargó el miércoles antes del puente de muertos que fuera a misa, le llevara la hojita, y leyera el Evangelio de ese domingo. (Soy más listo que eso: le pedí a mi mamá prestado el misal del mes, y chequé el dato.)
Pero me hicieron intuír que se usarían contra mí las prerrogativas de maestra en mi contra, y me chantajearon a aceptarlo como favor.
No encuentro las palabras para expresar mi indignación y mi molestia: Si alguna vez consideré regresar, me están dando razones de peso para no volver. Ponen su "verdad" por encima de todo lo (poco o mucho) que me ha enseñado la vida. El amor parece aparejar la condición de que seas cristiano, para poder merecerlo. Y ¿saben qué? No se vale, cabrones. Yo los quiero por lo que son, y mira que a varios tengo mucho que enseñarles. El amor no depende de un mayor o menor contenido de verdad, sino del desear realmente el bien de la persona. Ojo, no sólo desear el bien, sino desear el bien de la persona, es decir, partir de la situación, deseos, proyectos de vida, y conceptos del ser amado para hacer lo que esté en nuestro alcance para procurarle lo mejor, hasta donde el ser amado lo desea.
El amor no pone condiciones; no depende de credos, ni de nada más que si acaso la reciprocidad.
¿Quieren morir por "amor"? Pues apúrense, háganosla buena a los "paganos", y cuando terminen, no dejen de echarnos un ojo desde su "cielo" para ver cómo logramos seguir todas las enseñanzas de su "dios" mejor que ustedes, porque nosotros no les ponemos etiquetas.
Una maestra se atrevió a hacer su "meta personal" de mi conversión, comprometiendo, además, en el momento, a otra maestra que no estaba de acuerdo pero se encontraba ahí. (La segunda después me tuvo que llamar aparte a hacerme la aclaración.)
Me encargó el miércoles antes del puente de muertos que fuera a misa, le llevara la hojita, y leyera el Evangelio de ese domingo. (Soy más listo que eso: le pedí a mi mamá prestado el misal del mes, y chequé el dato.)
Pero me hicieron intuír que se usarían contra mí las prerrogativas de maestra en mi contra, y me chantajearon a aceptarlo como favor.
No encuentro las palabras para expresar mi indignación y mi molestia: Si alguna vez consideré regresar, me están dando razones de peso para no volver. Ponen su "verdad" por encima de todo lo (poco o mucho) que me ha enseñado la vida. El amor parece aparejar la condición de que seas cristiano, para poder merecerlo. Y ¿saben qué? No se vale, cabrones. Yo los quiero por lo que son, y mira que a varios tengo mucho que enseñarles. El amor no depende de un mayor o menor contenido de verdad, sino del desear realmente el bien de la persona. Ojo, no sólo desear el bien, sino desear el bien de la persona, es decir, partir de la situación, deseos, proyectos de vida, y conceptos del ser amado para hacer lo que esté en nuestro alcance para procurarle lo mejor, hasta donde el ser amado lo desea.
El amor no pone condiciones; no depende de credos, ni de nada más que si acaso la reciprocidad.
¿Quieren morir por "amor"? Pues apúrense, háganosla buena a los "paganos", y cuando terminen, no dejen de echarnos un ojo desde su "cielo" para ver cómo logramos seguir todas las enseñanzas de su "dios" mejor que ustedes, porque nosotros no les ponemos etiquetas.
15 October 2006
ANIMUS NECANDI
-¡No importa lo que digan los demás, Francisco era un buen tipo!-
El juez recorrió rápidamente las butacas con la vista, buscando a quien tan bruscamente había interrumpido el proceso penal.
De pronto, un hombre, de tez lívida y complexión cadavérica, vestido de harapos, con el cabello largo y la cara sucia, se levantó de entre los presentes, y, escuadra en mano, le indicó al juez sin decir palabra que saliera del recinto.
Salido él, el otro se colocó detrás del estrado.
Todos en la Sala entendieron: Ahora, quien asumía el papel de juez, a quien le tocaba decidir quién vivía y quién moría, era a aquel mugroso que tomó el Supremo Tribunal por la fuerza.
El hombre tomó las hojas de las periciales en sus manos, y sin más, las rompió, dando a entender que él sabía más sobre losucedido y que poco le importaba el dictámen de los expertos.
Tomó de la evidencia el cuchillo; la gente se empezaba a alarmar...
Pero, lejos de comenzar a lastimarlos, aquel hombrecillo frenético se señalaba a sí mismo con su pistola y manoteaba en el aire.
Sus pupilas dilatadas preocupaban a más de uno de los presentes... hasta que se dieron cuenta que la frustración del imbécil no venía de la actitud de ellos, sino de la angustia de no poder darse a entender.
Continuaba señalándose, cuchillo en una mano, pistola en otra, hasta que los presentes fueron cayendo en cuenta, y uno de ellos se levantó y dijo: -Tú lo hiciste.-
El rostro del idiota se llenó de pronto de calma y serenidad, y una sonrisa de oreja a oreja le iluminó la cara. La chispa de sus ojos brilló con fuerza, incluso mientras colocaba la pistola contra su sién y accionaba el gatillo, alcanzando a decir: -No importa lo que digan los demás, Francisco era...
20 September 2006
Catari! Catari!
Suena el vigésimo-primer cañonazo, y nos despedimos al sonido de las gaitas.
Entre suspiros, la mujer de al lado dice: "Dios lo quiso, y por ello yo lo quiero..."
Y a mí, me pasa lo que Silvio Rodríguez dice que sucede con la era: Estoy pariendo un corazón.
Entre aullidos de dolor y suspiros, pretendo dejar salir algo que lleva meses gestándose; algo que antes estaba muerto... Pretendo recuperar un semblante de sensibilidad. Y el primer paso, es admitirme débil. Admitir que duele. Admitir que soy capaz de sentir dolor. Admitir que no tengo habilidad o don alguno que pueda sanar lo que sienten los que me rodean; admitir que todo este tiempo cultivando "dones" y "ciencias" ha sido en vano, admitir que el único bálsamo que tengo son mis brazos, patética pomada de la campana cuando lo que se tiene es una pinche hemorragia interna. No hay palabra, no hay cuento, no hay discurso, no hay Derecho, no hay saber suficiente... No puedo hacer nada para curar el dolor de los míos... y si el suyo no se va, menos el mío.
Me siento débil. Me siento mal.
¡Que te calles! ¡Déjame en paz! ¡No, no quiero ir!
Mi corazón sufre; no sufre con los muertos (ellos ya no sufren), sino con los vivos, con los que palpitan, con los que lloran, con los que abrazan, con los que cantan...
Pero la distancia, la enorme distancia que marcan las prioridades sociales -de la que soy, en parte, culpable- es mucha para que mis endebles piernas la recorran. Así, yo no soy el que da los abrazos, aunque pudiera o aunque me nazca, porque no los conozco, porque otros vienen primero, porque no se dieron las cosas... porque no fui amigo.
Ojalá que ésta vez, el corazón sí nazca vivo y viable. Ojalá que no suceda como en veces pasadas, donde yo mismo he aniquilado el fruto de mi dolor con el mal de la indolencia. Ojalá que, mínimo, ésta vez se conserve vivo.
Si alguien, en espíritu de generosidad, quisiera llorar conmigo, no sé si encontraré en mí las lágrimas, no sé si funcionarán mis brazos... pero sé que lo agradeceré con una lealtad inquebrantable hasta el fín de mis días. Espero que cuando esa fecha llegue, haya amigos, haya cañonazos, haya gaitas, y haya llanto. Espero que cuando me vaya, haya quien diga "fue alguien"...
Y cierro con las palabras de Tablada:
"...Yo quisiera
Saber qué oscuro advenimiento espera
Al amor infinito de mi alma
Si de mi vida, en la tediosa calma,
No hay ni un Dios, ni un amor, ni una bandera..."
Entre suspiros, la mujer de al lado dice: "Dios lo quiso, y por ello yo lo quiero..."
Y a mí, me pasa lo que Silvio Rodríguez dice que sucede con la era: Estoy pariendo un corazón.
Entre aullidos de dolor y suspiros, pretendo dejar salir algo que lleva meses gestándose; algo que antes estaba muerto... Pretendo recuperar un semblante de sensibilidad. Y el primer paso, es admitirme débil. Admitir que duele. Admitir que soy capaz de sentir dolor. Admitir que no tengo habilidad o don alguno que pueda sanar lo que sienten los que me rodean; admitir que todo este tiempo cultivando "dones" y "ciencias" ha sido en vano, admitir que el único bálsamo que tengo son mis brazos, patética pomada de la campana cuando lo que se tiene es una pinche hemorragia interna. No hay palabra, no hay cuento, no hay discurso, no hay Derecho, no hay saber suficiente... No puedo hacer nada para curar el dolor de los míos... y si el suyo no se va, menos el mío.
Me siento débil. Me siento mal.
¡Que te calles! ¡Déjame en paz! ¡No, no quiero ir!
Mi corazón sufre; no sufre con los muertos (ellos ya no sufren), sino con los vivos, con los que palpitan, con los que lloran, con los que abrazan, con los que cantan...
Pero la distancia, la enorme distancia que marcan las prioridades sociales -de la que soy, en parte, culpable- es mucha para que mis endebles piernas la recorran. Así, yo no soy el que da los abrazos, aunque pudiera o aunque me nazca, porque no los conozco, porque otros vienen primero, porque no se dieron las cosas... porque no fui amigo.
Ojalá que ésta vez, el corazón sí nazca vivo y viable. Ojalá que no suceda como en veces pasadas, donde yo mismo he aniquilado el fruto de mi dolor con el mal de la indolencia. Ojalá que, mínimo, ésta vez se conserve vivo.
Si alguien, en espíritu de generosidad, quisiera llorar conmigo, no sé si encontraré en mí las lágrimas, no sé si funcionarán mis brazos... pero sé que lo agradeceré con una lealtad inquebrantable hasta el fín de mis días. Espero que cuando esa fecha llegue, haya amigos, haya cañonazos, haya gaitas, y haya llanto. Espero que cuando me vaya, haya quien diga "fue alguien"...
Y cierro con las palabras de Tablada:
"...Yo quisiera
Saber qué oscuro advenimiento espera
Al amor infinito de mi alma
Si de mi vida, en la tediosa calma,
No hay ni un Dios, ni un amor, ni una bandera..."
15 September 2006
A Ver Qué Cara Pones, Cabrona
¿Hasta cuándo coño te voy a tener que seguir soportando?
¡Refúndete en el infierno cabrona, pa lo mucho que me pinche sirves, puta madre!
De paso, métete tres palos por el culo, y cuando termines, le guardas uno a la perra harpía que te parió, y que nos hubiera hecho un favor si se muere antes de tenerte.
Pretendes que actúas por mi bien, pero nadie puede sacarte de tus cómodos laureles porque te encabritas y te vas. Tú puedes decir "YA" y todo mundo se calla, pero a tí nadie te dice un carajo porque abusas y te los chingas.
¿Quieres que me abra, quieres que te diga lo que siento? Pues ay te va, cabrona, con todo y gancho al hígado y latigazo al corazón, a ver si entiendes que SOBRAS, que ME ESTORBAS, y que ME VALES MADRES; que si no te fallo, es porque me sirve, y que si me haces encabronar, te ganaste a un enemigo de los que no se pinche van.
No tiene vergüenza fallarle a la gente como tu lo haces, no tienes palabra, y me pregunto hasta qué punto todas las mamadas amorosas que haces son para apaciguar la pinche pasa que tienes por conciencia, seca, encogida, arrugada, ennegrecida, dura, y a dos de podrirse. ¡Ojalá te mueras, y me quites el puto problema!
Me prejuzgas a mí y a los míos porque no tienes nada mejor que hacer, me quitas la palabra, me callas porque quieres, ¿Y todavía esperas que sea amable? ¿Que confíe? ¿Que te quiera?
El amor puede fallar, pero siquiera hace el intento. ¿Cuándo has tratado tú por mí?
¿Todo lo que te debo? ¡Te debo madres! Vete a cobrarle a tu madre, cabrona, que por su puta culpa saliste así de bruja. Si te dolió mucho el parto, ¡pos qué pinche bueno! No tienes idea el gusto que me da haberte lastimado, al menos entonces. Además, ay sí yo ni culpa tengo; yo no sabía ni qué jáez. En cambio, tú en pleno uso de tus facultades todavía eres pa portarte como niña pendeja (¿o qué, a poco "YA CÁLLATE" es una técnica madura de resolución de problemas?)
Me importa un carajo que me falles, porque ¿sabes qué? Ya me lastimaste lo suficiente. Lo suficiente como pa poner un puto límite. Lo suficiente como pa decir me vale madres. Me vales madres. Me vales madres tú, y tus cosas, y tu gente, y tu gato, y los pinches asesinos sentenciados a los que quieres más que a mí. Ojalá me mates, cabrona, pa que te vayas a donde perteneces, aquí y del otro lado.
Y nomás pa provocarte, ora me toca abusar a mí, hija de la chingada. Voy a usar todo el pinche poder que llevas veinte años dándome pa hacerte cagada. Voy a hacer lo más lastimoso que te puedo hacer. Voy a decirte 'ya no te quiero'. A ver qué cara pones, cabrona.
¡Refúndete en el infierno cabrona, pa lo mucho que me pinche sirves, puta madre!
De paso, métete tres palos por el culo, y cuando termines, le guardas uno a la perra harpía que te parió, y que nos hubiera hecho un favor si se muere antes de tenerte.
Pretendes que actúas por mi bien, pero nadie puede sacarte de tus cómodos laureles porque te encabritas y te vas. Tú puedes decir "YA" y todo mundo se calla, pero a tí nadie te dice un carajo porque abusas y te los chingas.
¿Quieres que me abra, quieres que te diga lo que siento? Pues ay te va, cabrona, con todo y gancho al hígado y latigazo al corazón, a ver si entiendes que SOBRAS, que ME ESTORBAS, y que ME VALES MADRES; que si no te fallo, es porque me sirve, y que si me haces encabronar, te ganaste a un enemigo de los que no se pinche van.
No tiene vergüenza fallarle a la gente como tu lo haces, no tienes palabra, y me pregunto hasta qué punto todas las mamadas amorosas que haces son para apaciguar la pinche pasa que tienes por conciencia, seca, encogida, arrugada, ennegrecida, dura, y a dos de podrirse. ¡Ojalá te mueras, y me quites el puto problema!
Me prejuzgas a mí y a los míos porque no tienes nada mejor que hacer, me quitas la palabra, me callas porque quieres, ¿Y todavía esperas que sea amable? ¿Que confíe? ¿Que te quiera?
El amor puede fallar, pero siquiera hace el intento. ¿Cuándo has tratado tú por mí?
¿Todo lo que te debo? ¡Te debo madres! Vete a cobrarle a tu madre, cabrona, que por su puta culpa saliste así de bruja. Si te dolió mucho el parto, ¡pos qué pinche bueno! No tienes idea el gusto que me da haberte lastimado, al menos entonces. Además, ay sí yo ni culpa tengo; yo no sabía ni qué jáez. En cambio, tú en pleno uso de tus facultades todavía eres pa portarte como niña pendeja (¿o qué, a poco "YA CÁLLATE" es una técnica madura de resolución de problemas?)
Me importa un carajo que me falles, porque ¿sabes qué? Ya me lastimaste lo suficiente. Lo suficiente como pa poner un puto límite. Lo suficiente como pa decir me vale madres. Me vales madres. Me vales madres tú, y tus cosas, y tu gente, y tu gato, y los pinches asesinos sentenciados a los que quieres más que a mí. Ojalá me mates, cabrona, pa que te vayas a donde perteneces, aquí y del otro lado.
Y nomás pa provocarte, ora me toca abusar a mí, hija de la chingada. Voy a usar todo el pinche poder que llevas veinte años dándome pa hacerte cagada. Voy a hacer lo más lastimoso que te puedo hacer. Voy a decirte 'ya no te quiero'. A ver qué cara pones, cabrona.
06 September 2006
[b]CARO DATA VERMIBUS*[/b]
[i] Escrito para el felíz taller literario de Marius, mientras veíamos una estupidez en clase de Civil. No me gustó tánto como otros míos al momento de escribirlo, pero ha recibido muy buena crítica, y por ende lo publico, a ver qué les parece: [/i]
El sonido del agua apaciguó sus nervios, y se dio un breve respiro, oliendo la brisa y escuchando el relajante rugir de la cascada.
Apretó los puños, sintiendo la sangre que se resbalaba por su brazo. Tomó una bocanada de aire, esta vez con decisión, y su mirada se tornó grave y resuelta.
De cerrar tan fuerte las manos, las estrías en el mango de su pistola le herían la palma izquierda.
El brazo del cadáver -que sostenía con la otra mano- quedó púrpura de la presión.
Ya con mucha mayor firmeza, siguió arrastrando el cuerpo...
Pasó del hermoso claro de Misol-Ha a la espesa jungla chiapaneca; la brisa húmeda dio paso al ocre olor de la hojarasca que se pudre, dulce y molesta; y el majestuoso caer de las aguas fue sustituído por el zumbar de los mosquitos.
Sus sentidos no daban con un lugar para depositar el pesado cuerpo. El calor, y las horas de pesada marcha, hacían su mella en el encubridor.
De repente, un olor amargo golpeó sus fosas nasales. Sin entender del todo porqué, se encaminó hacia éste inesperado cambio.
Al poco tiempo, llegó a un pequeño claro, centrado alrededor de senda laguna ennegrecida, de aguas estancadas y podridas. Decidió que aquél era el lugar idóneo.
Con cuidado, buscó una vereda que bajara lo más cerca posible a la laguna. Ya en el lugar más conveniente, se detuvo un momento... Pese a la molestia del olor que irritaba su pensamiento, alcanzó a percatarse de lo abierto, lo expuesto, que estaba aquél claro, y de lo peligrosa que le resultaba su posición.
Con un vigoroso tirón de su muñeca, girando la cadera para aumentar el impulso, se liberó del peso que lo agobiaba, y miró con satisfacción cómo el cuerpo inerte rodaba por la vereda, para caer estrepitosamente en el agua, quebrantando el silencio y la quietud de la superficie.
Lo último que se empecinaba en no hundirse era la cabeza, que parecía mirar acusadoramente a los ojos de su antiguo portador.
-¡Cabrón! Ni después de muerto, dejaste de oprimir al obrero...-
Su exclamación lo delató.
Sonreía de satisfacción al ver cómo por fín el cadáver se hundía.
No alcanzó a percibir de dónde provino el disparo que segó su vida.
Aún con una sonrisa en el rostro, Juán Martínez Osorio se desplomó a acompañar a su víctima.
Una voz, extrañamente mecanizada, interrumpió el silencio del bosque para avisar por su radio: -¡Misión Cumplida!-
[b]*[/b]= [i]Caro data Vermibus significa literalmente “carne dada a los gusanos”, y es de donde proviene el acrónimo cadáver.[/i]
El sonido del agua apaciguó sus nervios, y se dio un breve respiro, oliendo la brisa y escuchando el relajante rugir de la cascada.
Apretó los puños, sintiendo la sangre que se resbalaba por su brazo. Tomó una bocanada de aire, esta vez con decisión, y su mirada se tornó grave y resuelta.
De cerrar tan fuerte las manos, las estrías en el mango de su pistola le herían la palma izquierda.
El brazo del cadáver -que sostenía con la otra mano- quedó púrpura de la presión.
Ya con mucha mayor firmeza, siguió arrastrando el cuerpo...
Pasó del hermoso claro de Misol-Ha a la espesa jungla chiapaneca; la brisa húmeda dio paso al ocre olor de la hojarasca que se pudre, dulce y molesta; y el majestuoso caer de las aguas fue sustituído por el zumbar de los mosquitos.
Sus sentidos no daban con un lugar para depositar el pesado cuerpo. El calor, y las horas de pesada marcha, hacían su mella en el encubridor.
De repente, un olor amargo golpeó sus fosas nasales. Sin entender del todo porqué, se encaminó hacia éste inesperado cambio.
Al poco tiempo, llegó a un pequeño claro, centrado alrededor de senda laguna ennegrecida, de aguas estancadas y podridas. Decidió que aquél era el lugar idóneo.
Con cuidado, buscó una vereda que bajara lo más cerca posible a la laguna. Ya en el lugar más conveniente, se detuvo un momento... Pese a la molestia del olor que irritaba su pensamiento, alcanzó a percatarse de lo abierto, lo expuesto, que estaba aquél claro, y de lo peligrosa que le resultaba su posición.
Con un vigoroso tirón de su muñeca, girando la cadera para aumentar el impulso, se liberó del peso que lo agobiaba, y miró con satisfacción cómo el cuerpo inerte rodaba por la vereda, para caer estrepitosamente en el agua, quebrantando el silencio y la quietud de la superficie.
Lo último que se empecinaba en no hundirse era la cabeza, que parecía mirar acusadoramente a los ojos de su antiguo portador.
-¡Cabrón! Ni después de muerto, dejaste de oprimir al obrero...-
Su exclamación lo delató.
Sonreía de satisfacción al ver cómo por fín el cadáver se hundía.
No alcanzó a percibir de dónde provino el disparo que segó su vida.
Aún con una sonrisa en el rostro, Juán Martínez Osorio se desplomó a acompañar a su víctima.
Una voz, extrañamente mecanizada, interrumpió el silencio del bosque para avisar por su radio: -¡Misión Cumplida!-
[b]*[/b]= [i]Caro data Vermibus significa literalmente “carne dada a los gusanos”, y es de donde proviene el acrónimo cadáver.[/i]
31 July 2006
MAD WORLD
Los dedos teclean y los párpados pesan... no me hago responsable por lo que suceda en las siguientes líneas...
Remember, son, that a house in shambles may not look good, but it's a starting point. I guess I have a hard time admitting my vulnerability. I dread this sad mourning spells because they weaken me; because they show one of the sides I try most desperately to hide from myself. Weakness scares me. I dislike weakness because I don't know how to react before it; because it forces me to admit that I share that weakness. It drowns me. I am helpless, in a sea in which the tide is too strong and the shore is too far. I can't ask a helping hand to come -I don't dare to-, but then, I remember the proverb: When you need a helping hand, look for the one at the end of your arm.
So I begin paddling weakly.
Sometimes, when I use boards to stop myself from feeling the pounding of the waves, I end up farther from shore than when I first clung to them. You see, there is something about the pounding of the waves: You learn out of every blow. Taking the waves to the chest teaches you the pace of the Tides. This knowledge can be used to move with the waves and get to shore, if not with less effort nor faster, safely and surely, at least and at last.
I am not on shore yet... I am scared of the choppy waves, of the rumors about sharks, of the smell of salt, of the shore itself... And yet, I know I have to get there.
But I have finally made my choice -again- not to hold on to a board for as long as I can endure, so I can get there safely. I will have to face the challenges as they come, with no planning ahead. What I have going for me is that I seem to have lost the fear of the waves themselves, and I will charge through them with all the speed my body can manage... because that is what I came here to do.
Remember, son, that a house in shambles may not look good, but it's a starting point. I guess I have a hard time admitting my vulnerability. I dread this sad mourning spells because they weaken me; because they show one of the sides I try most desperately to hide from myself. Weakness scares me. I dislike weakness because I don't know how to react before it; because it forces me to admit that I share that weakness. It drowns me. I am helpless, in a sea in which the tide is too strong and the shore is too far. I can't ask a helping hand to come -I don't dare to-, but then, I remember the proverb: When you need a helping hand, look for the one at the end of your arm.
So I begin paddling weakly.
Sometimes, when I use boards to stop myself from feeling the pounding of the waves, I end up farther from shore than when I first clung to them. You see, there is something about the pounding of the waves: You learn out of every blow. Taking the waves to the chest teaches you the pace of the Tides. This knowledge can be used to move with the waves and get to shore, if not with less effort nor faster, safely and surely, at least and at last.
I am not on shore yet... I am scared of the choppy waves, of the rumors about sharks, of the smell of salt, of the shore itself... And yet, I know I have to get there.
But I have finally made my choice -again- not to hold on to a board for as long as I can endure, so I can get there safely. I will have to face the challenges as they come, with no planning ahead. What I have going for me is that I seem to have lost the fear of the waves themselves, and I will charge through them with all the speed my body can manage... because that is what I came here to do.
30 July 2006
Quiero que callar baste.
Hoy quiero poder no decir nada.
Quiero callarme cuando me veo al espejo.
Quiero que cesen los murmullos: ¡Gordo, borracho, y pendejo!
Quiero llenar con silencio esas dos notas que han hecho eco a lo largo de mi vida: so-lo.
Quiero también que cese la risa, que se callen los exabruptos, que terminen los discursos; que cese la presunción, para dar lugar no a la humildad ni a la contemplación, sino al silencio...
Que se alejen los fantasmas chocarreros para que pueda dormir; que se aleje el sueño, para que mis ronquidos no me despierten.
Quiero acallar también el sonido de las bestias, que aguardan en la oscuridad del camino para devorar al incauto.
Y quiero que calle el silencio, porque su ruido es el más molesto de todos.
Hoy quiero que callar baste.
Porque en la más tediosa y bachicha de las calmas, es donde la mente se sumerge en el ruidoso torbellino del caos, y cuanto más callada está la casa, más se sacude mi alma.
Porque no hay palabras que contengan la alegría de una sonrisa, ni la tristeza de un suspiro.
Porque la euforia es ruido y el llanto es tormenta.
Porque ante la sed de nada, ni la nada nos satisface.
Porque el sonido de la batalla es ensordecedor.
Porque prefiero que me arranquen las orejas a escuchar un solo golpe más, una sola lágrima, un solo estribillo fanático.
Porque la poesía ya no deleita mi alma y la echa al vuelo, sino que la inquieta primero y le corta las alas.
Porque cuando el ser no es, la rima no rima y la luz lo turba.
Hoy quiero que callar baste.
Si te miro a los ojos, ya no quiero ver mi reflejo.
¡Ya me cansé de sus miradas hambrientas, que no se cansan de capturarme con su perpetuo escrutinio!
Me siguen porque les hablo, me acosan con sus preguntas... ¿qué no entienden que quiero estar solo? y cuando lo estoy... los extraño.
¡Si me quieres, tómame para tí de una maldita vez! ¡Anda, destrózame, desnúdame, y ríe! ¡Denígrame y muéstrate cual eres, pero ya no juegues más!
Así, que cuando mire sus ojos, quiero verlos a ustedes.
Y quiero que mirarlos baste.
Hoy quiero que callar baste.
Porque, ¿para qué hablar si junto caminan con audífonos? ¿Si prefieren el sonido del metro, del auto, del perro, del agua, de la nada?
Porque hoy no puedo escribir de nada -ni de la nada misma-; porque soy nada, porque me dirijo a la nada, y porque terminaré, inevitablemente, brutalmente, poderosamente, convertido en nada y nada más. Porque cada espacio dice más que todas mis letras. Porque más allá del silencio están mi fuerza y mi debilidad.
Hoy, quiero que callar baste.
De una vez y para siempre.
Y quiero mirarte a los ojos, mi vida,
Y que baste, que baste, que baste...
Quiero callarme cuando me veo al espejo.
Quiero que cesen los murmullos: ¡Gordo, borracho, y pendejo!
Quiero llenar con silencio esas dos notas que han hecho eco a lo largo de mi vida: so-lo.
Quiero también que cese la risa, que se callen los exabruptos, que terminen los discursos; que cese la presunción, para dar lugar no a la humildad ni a la contemplación, sino al silencio...
Que se alejen los fantasmas chocarreros para que pueda dormir; que se aleje el sueño, para que mis ronquidos no me despierten.
Quiero acallar también el sonido de las bestias, que aguardan en la oscuridad del camino para devorar al incauto.
Y quiero que calle el silencio, porque su ruido es el más molesto de todos.
Hoy quiero que callar baste.
Porque en la más tediosa y bachicha de las calmas, es donde la mente se sumerge en el ruidoso torbellino del caos, y cuanto más callada está la casa, más se sacude mi alma.
Porque no hay palabras que contengan la alegría de una sonrisa, ni la tristeza de un suspiro.
Porque la euforia es ruido y el llanto es tormenta.
Porque ante la sed de nada, ni la nada nos satisface.
Porque el sonido de la batalla es ensordecedor.
Porque prefiero que me arranquen las orejas a escuchar un solo golpe más, una sola lágrima, un solo estribillo fanático.
Porque la poesía ya no deleita mi alma y la echa al vuelo, sino que la inquieta primero y le corta las alas.
Porque cuando el ser no es, la rima no rima y la luz lo turba.
Hoy quiero que callar baste.
Si te miro a los ojos, ya no quiero ver mi reflejo.
¡Ya me cansé de sus miradas hambrientas, que no se cansan de capturarme con su perpetuo escrutinio!
Me siguen porque les hablo, me acosan con sus preguntas... ¿qué no entienden que quiero estar solo? y cuando lo estoy... los extraño.
¡Si me quieres, tómame para tí de una maldita vez! ¡Anda, destrózame, desnúdame, y ríe! ¡Denígrame y muéstrate cual eres, pero ya no juegues más!
Así, que cuando mire sus ojos, quiero verlos a ustedes.
Y quiero que mirarlos baste.
Hoy quiero que callar baste.
Porque, ¿para qué hablar si junto caminan con audífonos? ¿Si prefieren el sonido del metro, del auto, del perro, del agua, de la nada?
Porque hoy no puedo escribir de nada -ni de la nada misma-; porque soy nada, porque me dirijo a la nada, y porque terminaré, inevitablemente, brutalmente, poderosamente, convertido en nada y nada más. Porque cada espacio dice más que todas mis letras. Porque más allá del silencio están mi fuerza y mi debilidad.
Hoy, quiero que callar baste.
De una vez y para siempre.
Y quiero mirarte a los ojos, mi vida,
Y que baste, que baste, que baste...
23 July 2006
El Matahormigas
Me llegó un mail titulado "el ingenio de una hormiga", que quiero compartir y comentar aquí...
Se trata de una hormiga que lleva una paja varias veces más larga que ella misma, que la usa de puente para pasar una pequeña grieta en la tierra. La metáfora es que nuestras cargas se convierten en nuestra fuerza cuando les dedicamos todo nuestro empeño. Al poner ejemplos, el mail se refiere a cosas -que en sí mismas son defectos- que ciertas personas convirtieron en una motivación para hacer algo.
A veces puede funcionar...
Pero estoy en desacuerdo.
El caso de la hormiga no funciona, porque lo importante de la paja para la hormiga no es su peso, ni el hecho de que se le pueda usar de puente, sino el valor que la paja tiene para el hormiguero, donde seguramente la paja será utilizada como alimento o como material para hacer su nido. En ese sentido, la paja es deseable y buena para la hormiga que la carga.
En cambio, no he conocido a alguien que realmente desee sus propios defectos; si bien aceptarlos sí es un indicador de madurez, no creo que el escritor paralítico quiera seguir paralítico. A pesar de lo bien que ha canalizado los sentimientos que su problema le produce, una incapacidad no es intrínsecamente deseable; al contrario. Si fuera así, Juan Rulfo se habría cortado las piernas. Y si a nuestro escritor hipotético se le ofreciera una cura, no creo que dijera que no porque "escribe mejor sin piernas."
Hubo un ejemplo del mail que por razones de ego me resultó particularmente molesto: El del estudiante que, por su timidez, se convierte en un gran investigador.
Soy tímido. Bastante. Y, francamente, me arrepiento mucho de todas las veces que he dejado de hacer lo que quería hacer porque mi timidez me lo impidió.
Así que, pues, paso a paso, va uno tomando la decisión de superarse, con el estribillo aquél que le atribuyen al P. Maciel: "Conócete, acéptate, SUPÉRATE." Creo que el mail de la hormiguita cobardemente nos propone no dar ese último paso.
Finalmente, este investigador nuestro no se casó por tímido, y constantemente tiene que aceptar a coautores en un trabajo que en realidad es sólo suyo porque él no tiene la presencia ni el valor para hablar en público en las presentaciones de sus libros. Vive investigando para distraerse de su frustración por todas las cosas que no hizo, porque su timidez se lo impidió. Me queda claro que las habilidades investigativas ya las tenía -si no, no podría haber sido un buen investigador,- y si bien es bueno que su miedo lo haya llevado a conocer la investigación, e incluso a decidirse por ella, el problema está en después optar por no superar la timidez "porque, finalmente, por eso soy un gran investigador". Es decir, aplicado a la metáfora de la hormiga, el problema no está en cómo cruza la zanja, sino en si después de pasar llevó o no la paja al hormiguero, que era, a fín de cuentas, la meta.
Se trata de una hormiga que lleva una paja varias veces más larga que ella misma, que la usa de puente para pasar una pequeña grieta en la tierra. La metáfora es que nuestras cargas se convierten en nuestra fuerza cuando les dedicamos todo nuestro empeño. Al poner ejemplos, el mail se refiere a cosas -que en sí mismas son defectos- que ciertas personas convirtieron en una motivación para hacer algo.
A veces puede funcionar...
Pero estoy en desacuerdo.
El caso de la hormiga no funciona, porque lo importante de la paja para la hormiga no es su peso, ni el hecho de que se le pueda usar de puente, sino el valor que la paja tiene para el hormiguero, donde seguramente la paja será utilizada como alimento o como material para hacer su nido. En ese sentido, la paja es deseable y buena para la hormiga que la carga.
En cambio, no he conocido a alguien que realmente desee sus propios defectos; si bien aceptarlos sí es un indicador de madurez, no creo que el escritor paralítico quiera seguir paralítico. A pesar de lo bien que ha canalizado los sentimientos que su problema le produce, una incapacidad no es intrínsecamente deseable; al contrario. Si fuera así, Juan Rulfo se habría cortado las piernas. Y si a nuestro escritor hipotético se le ofreciera una cura, no creo que dijera que no porque "escribe mejor sin piernas."
Hubo un ejemplo del mail que por razones de ego me resultó particularmente molesto: El del estudiante que, por su timidez, se convierte en un gran investigador.
Soy tímido. Bastante. Y, francamente, me arrepiento mucho de todas las veces que he dejado de hacer lo que quería hacer porque mi timidez me lo impidió.
Así que, pues, paso a paso, va uno tomando la decisión de superarse, con el estribillo aquél que le atribuyen al P. Maciel: "Conócete, acéptate, SUPÉRATE." Creo que el mail de la hormiguita cobardemente nos propone no dar ese último paso.
Finalmente, este investigador nuestro no se casó por tímido, y constantemente tiene que aceptar a coautores en un trabajo que en realidad es sólo suyo porque él no tiene la presencia ni el valor para hablar en público en las presentaciones de sus libros. Vive investigando para distraerse de su frustración por todas las cosas que no hizo, porque su timidez se lo impidió. Me queda claro que las habilidades investigativas ya las tenía -si no, no podría haber sido un buen investigador,- y si bien es bueno que su miedo lo haya llevado a conocer la investigación, e incluso a decidirse por ella, el problema está en después optar por no superar la timidez "porque, finalmente, por eso soy un gran investigador". Es decir, aplicado a la metáfora de la hormiga, el problema no está en cómo cruza la zanja, sino en si después de pasar llevó o no la paja al hormiguero, que era, a fín de cuentas, la meta.
26 June 2006
You have ascended to Level 20!
As you awaken, you realize how valuable were the efforts you had once considered futile. How much you have learned, how much more powerful have you arose, from each of the blows. By acting, you have learned extraordinary, valuable lessons, even though you have made great mistakes. Just remember that perseverance means nothing if it is not coupled with patience; that more often than not, no true action is required, and that conserving peace is often more important than attaining a temporary gladness. Remember that mantra of old: "remain calm, for it, too, shall pass..."
04 June 2006
FELICIDADES, MONTENEGRINOS!!

Montenegro declaró ayer su Independencia de Serbia.
Es, hasta donde yo sé, el primer país que declara su independencia mediante un simple referendum democrático, poniendo fín a años de hostilidades étnico-religiosas en la región. Ojalá otros países aprendamos a resolver nuestras diferencias democráticamente, respetando los derechos de los demás (y no atacando las vías generales de comunicación, por ejemplo).
¡Felicidades, y que les dure al menos 100 años!
31 May 2006
A somewhat gloomier conclusion to the previous post...
De algún modo, para las luchas importantes de la vida, para vencer una adicción, para encarar una tragedia familiar, para hacer frente a la muerte... no hay palabras ni abrazos que basten... de algún modo, para los conflictos VERDADERAMENTE importantes, parece que estamos solos.
Ni siquiera saber que Dios está y nos oye, nos es consuelo suficiente (y no voy a ponerme a discutir si debería serlo; no lo es, punto) para los conflictos que surgen en nuestro fuero interno.
Y no es que menosprecie el valor de los abrazos; es que por buena que sea la aspirina, de nada sirve untársela en la piel. Es poco lo que pueden hacer otros para resolver esos conflictos por el simple hecho de que no están donde está el conflicto.
Me duele, y me duele entre otras cosas porque es otra vez admitirme débil.
Nos angustia ver que no hay ni túnel ni luz; que sólo hay blanco, pero que no es un blanco luminoso; es blanco nada, como la sábana del hospital, como el relleno del féretro, como la mortaja; y gris como la ceniza.
Y surge la angustia, con sus hoyos en el estómago y su tamborileo de dedos, con sus antojos repentinos y sus caprichos desordenados.
Y es entonces, en la soledad, sin los apoyos, en el fondo del pozo, donde se mide al hombre... Si puedes seguir buscando cuando no ves adelante de tu naríz, vas por buen camino.
Ni siquiera saber que Dios está y nos oye, nos es consuelo suficiente (y no voy a ponerme a discutir si debería serlo; no lo es, punto) para los conflictos que surgen en nuestro fuero interno.
Y no es que menosprecie el valor de los abrazos; es que por buena que sea la aspirina, de nada sirve untársela en la piel. Es poco lo que pueden hacer otros para resolver esos conflictos por el simple hecho de que no están donde está el conflicto.
Me duele, y me duele entre otras cosas porque es otra vez admitirme débil.
Nos angustia ver que no hay ni túnel ni luz; que sólo hay blanco, pero que no es un blanco luminoso; es blanco nada, como la sábana del hospital, como el relleno del féretro, como la mortaja; y gris como la ceniza.
Y surge la angustia, con sus hoyos en el estómago y su tamborileo de dedos, con sus antojos repentinos y sus caprichos desordenados.
Y es entonces, en la soledad, sin los apoyos, en el fondo del pozo, donde se mide al hombre... Si puedes seguir buscando cuando no ves adelante de tu naríz, vas por buen camino.
HOMECOMING / NOSTOI
Creo que fue Clarence Darrow el que escribió que cuando fuimos niños, respirábamos ese mundo inocente e íbamos por ahí sin preguntarnos...
No puedo dejar de extrañar aquellos felices días cuando los comparo con los de hoy, en los que soy, como diría Coleridge, "un hombre más sabio y más triste que antes", pero aún así, me aferro con amor y pasión a la búsqueda, aunque no sé qué voy a encontrar.
En el medio de esa búsqueda, me queda claro que mi familia no tiene un lugar, pero también sé, con la misma claridad y fuerza, que cuando haya encontrado lo que quiero, lo único que voy a querer es regresar al calor del hogar, a sentarme en el regazo de mi madre, y escuchar la sabia voz de mi padre; a abrazar a mi hermana...
Y (se me escapa una lágrima) me da miedo pensar que, cuando termine esa búsqueda, ellos ya no estén.
No hallo consuelo en saber que no seré ni el primero ni el último; todos tenemos que pasar por ahí, y no sabemos siquiera si vamos a encontrar lo que estamos buscando... pero para no abandonar la búsqueda, tengo que detenerme, tomar un respiro, y repetirme a mí mismo una y otra vez que si dejo de buscar, no encontraré nada; darme esos minutos para volver a sentir esa avasallante necesidad, esa inquietud... y entonces, reemprender la marcha con más bríos que nunca. Una marcha en la que ellos no tienen cabida, pero que sin lugar a dudas, terminará en mi hogar...
No puedo dejar de extrañar aquellos felices días cuando los comparo con los de hoy, en los que soy, como diría Coleridge, "un hombre más sabio y más triste que antes", pero aún así, me aferro con amor y pasión a la búsqueda, aunque no sé qué voy a encontrar.
En el medio de esa búsqueda, me queda claro que mi familia no tiene un lugar, pero también sé, con la misma claridad y fuerza, que cuando haya encontrado lo que quiero, lo único que voy a querer es regresar al calor del hogar, a sentarme en el regazo de mi madre, y escuchar la sabia voz de mi padre; a abrazar a mi hermana...
Y (se me escapa una lágrima) me da miedo pensar que, cuando termine esa búsqueda, ellos ya no estén.
No hallo consuelo en saber que no seré ni el primero ni el último; todos tenemos que pasar por ahí, y no sabemos siquiera si vamos a encontrar lo que estamos buscando... pero para no abandonar la búsqueda, tengo que detenerme, tomar un respiro, y repetirme a mí mismo una y otra vez que si dejo de buscar, no encontraré nada; darme esos minutos para volver a sentir esa avasallante necesidad, esa inquietud... y entonces, reemprender la marcha con más bríos que nunca. Una marcha en la que ellos no tienen cabida, pero que sin lugar a dudas, terminará en mi hogar...
HAPPINESS
No me van a ver poner baladas indie muy seguido (de hecho, normalmente es mala señal), pero algún día tenía que pasar. Un pequeño rayito de esperanza frente a la soledad y la tristeza, producto del genio de Grant Lee Buffalo...
Never mind me ‘cause I’ve been dead
Out of my body, been out of my head
Never mind the songs they hum
Don’t wanna sing along with nothin’ that I said
Let him bring you happiness, happiness
It’s hard to come by, I confess
I’m better at this than happiness,
If you find it, share it with the rest of us
Never mind the words that came
Out of my mouth when all I could feel was pain
The difference in the two of us
Comes down to the way you rise over things I just put down
Let him bring you happiness, happiness
It’s hard to come by, I confess
I’m better at this than, happiness
If you find it share it with the rest of us, the rest of us
Never mind me ‘cause I’ve been dead
Out of my body, been out of my head
Never mind the curse of war
Proud like a badge that just don’t shine no more
Let him bring you happiness, happiness
Hard to come by, I confess
I’m better at this than happiness,
If you find it, share it with the rest of us...
Never mind me ‘cause I’ve been dead
Out of my body, been out of my head
Never mind the songs they hum
Don’t wanna sing along with nothin’ that I said
Let him bring you happiness, happiness
It’s hard to come by, I confess
I’m better at this than happiness,
If you find it, share it with the rest of us
Never mind the words that came
Out of my mouth when all I could feel was pain
The difference in the two of us
Comes down to the way you rise over things I just put down
Let him bring you happiness, happiness
It’s hard to come by, I confess
I’m better at this than, happiness
If you find it share it with the rest of us, the rest of us
Never mind me ‘cause I’ve been dead
Out of my body, been out of my head
Never mind the curse of war
Proud like a badge that just don’t shine no more
Let him bring you happiness, happiness
Hard to come by, I confess
I’m better at this than happiness,
If you find it, share it with the rest of us...
21 May 2006
BLEED

Una mórbida sugerencia del grupo finlandés SENTENCED para los deprimidos y angustiados... al fín y al cabo, entre menos burros, más olotes... enjoy!!
Bleed
[music: Tenkula & Sentenced, lyrics: Lopakka]
Burnt all the bridges I have passed
No looking back to the life I once had
-The hate for myself is all that's left now
"As blood runs down my arms
I feel peace in my heart..."
On my skin the razor blade is shining bright
The veins show clearly through, my blood is running wild
This wrath that runs inside my veins
This hate that burns inside the ruins of my heart
I've got to let it out
I can't control it anymore
"As blood runs down my heart
I feel peace in my heart..."
On my skin the razor blade is shining bright
The veins show clearly through, my blood is running wild
The deep red flowing within, longing to be free
A little pressure's all it takes to make me bleed...to death
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